lunes, 23 de marzo de 2015

 
Hoy es lunes 23-03-15
 
Ayer, maribelín tuvo a bien tener otro ataque de histeria vespertina porque "me pilló" mirando el guasap.
 
Me jodió la tarde del domingo. En vez de descansar, malestar y un poco de ansiedad.
 
En su línea, vamos.
 
Hoy lunes, todo el tiempo en el despacho "en modo silencio": "as usual" en estos casos.
 
Que asco de vida!!


lunes, 17 de agosto de 2009

Honduras: el camino de la izquierda frente a la derecha golpista

Honduras: el camino de la izquierda frente a la derecha golpista

Ricardo Arturo Salgado (Rebelion.org)

Hemos escuchado muchas voces durante estos 48 días de resistencia, locales e internacionales, clamando por pasar a la organización de una lucha armada. A pesar de la legitimidad de estas voces, y su deseo de buscar una salida a la represión sistemática y brutal del régimen golpista-fascista, la dirección conjunta del Frente Nacional contra el Golpe de Estado ha decidido seguir con la resistencia pacifica.

Un rápido análisis nos llevará a concluir que la estrategia del frente ha sido correcta. Enfrentar a los represores en su propio campo seria suicida desde el punto de vista militar; peor que eso seria el resultado en la moral de las masas cuya experiencia organizacional se ha ido ganando en estos 48 días. No se trata pues de ganar una guerra rápido, sino de construir consciencia en el camino.

Es indudable que en Honduras la historia ya se divide en dos partes claramente diferenciadas: antes y después de Manuel Zelaya. Las elecciones del 2005 mostraron el descontento del electorado cuando el abstencionismo llegó a rondar el 50%. Con la mitad del electorado desencantado, pero si una ruta clara a seguir, Zelaya Rosales, hizo un trabajo de tres años y medio entre la población mas pobre mostrándoles que un mundo mejor es posible.

De masas indiferentes ante los procesos políticos, hoy mantenemos una población altamente politizada (o lo que llama la derecha polarizada). El golpe fue el detonante para un nuevo proceso dentro de la concientización del pueblo que pasó de la duda sobre los candidatos de tradicionales de la derecha, a la certeza de necesitar un nuevo camino alternativo.

Considerando los bajos niveles educativos en el país (donde la misma burguesía es prácticamente analfabeta), y la feroz campaña mediática contra el movimiento popular, la reacción del pueblo ha demostrado que la dirigencia popular necesita entender con claridad la dialéctica en esta coyuntura.

La izquierda, fraccionada desde los años sesenta, hoy se ve obligada por la reacción popular a la unidad (sin contar con la represión que tiene a dos dirigentes nacionales recuperándose de brutales ataques de policías y soldados).

Hoy se tiene la disyuntiva sobre la participación en las elecciones organizadas por el régimen de facto o no. Por un lado, se presenta la posibilidad de desconocer y boicotear el proceso electoral; por el otro se puede seguir dentro del proceso a sabiendas de que el mismo será viciado y fraudulento.

La primera opción seguramente mostraría un aumento drástico en el ya significativo índice de abstencionismo pero daría paso a una revalidación del régimen de facto a través de cualquiera de los dos candidatos de los partidos tradicionales que, esencialmente, son co-patrocinadores del golpe y representantes de los intereses de esta derecha cavernaria.

Este resultado seria rápidamente reconocido por algunos países de la comunidad internacional, afines al imperio y sus designios. La otra desventaja clara es el enorme desgaste del movimiento popular luchando por un propósito cada vez mas confuso debido a la pusilánime posición internacional (de los gobiernos) frente al rompimiento del orden constitucional en Honduras.

La segunda opción, técnicamente no implica un reconocimiento tácito del gobierno fascista, ya que reconoce únicamente al Tribunal Supremo Electoral que, aunque electo de forma ilegal por el congreso golpista, ya existía antes del 28 de junio.

La participación de un Frente Amplio Popular brindaría la opción del cambio real a la población, y, muy probablemente, promovería una elección con alta participación. Este Frente debería aglutinar a todas las fuerzas; campesinos, obreros, al partido Unificación Democrática, el magisterio, patronatos, y las bases liberales leales al presidente Zelaya, entre otros.

Claro esta que en este punto la lucha electoral entre izquierda y derecha, traería una politización mas intensa, y le quitaría las cadenas a aquellos que ladran en contra de los cambios como Juan Ramón Martínez (autoproclamado intelectual, y una versión “lite” de Carlos Alberto Montaner), Jorge Yllescas Oliva (cuyo “patriotismo” esta condicionado por los emolumentos que puede percibir por sus brillantes opiniones), y otra serie menor de traidores con ínfulas de intelectuales que solo manejan los libretos que les hacen llegar sus amos.

Igual que el FMLN y todos los demás movimientos populares en América Latina, se recibirá el impacto de toda la campaña, limpia y sucia, de la maquinaria de la derecha regional, la que seguramente usará medios de comunicación, terrorismo, ataques a la integridad de los dirigentes, y muchas argucias que ya les conocemos.

Sin embargo, esto le da un sentido más permanente a la movilización de masas, y multiplica los propósitos del movimiento, que hasta ahora, parecen centrarse mas en el retorno a la institucionalidad y la reinstauración de Zelaya. Aunque cada vez mas personas creen que el propósito fundamental de la lucha es la refundación de nuestro país a través de una Asamblea Nacional Constituyente.

El sentido de movilización permanente de masas permitiría llegar fortalecidos a estas elecciones, y, aunque las mismas fueran escandalosamente fraudulentas, se podría contar ya con mayor cohesión popular para enfrentar los siguientes niveles de la lucha.

Es importante que nuestros compañeros latinoamericanos no caigan en derrotismo, la lucha aquí ha comenzado, pero esta lejos de terminar, y no nos rendiremos.

Venceremos siguiendo el espíritu de Morazán, Bolívar, Martí, Sandino, Farabundo Martí, y los mártires de nuestro proceso libertario.

viernes, 14 de agosto de 2009

Honduras

Le Monde Diplomatique en español

Honduras (por Ignacio Ramonet)

Con inmenso gozo (1) recibieron la noticia del golpe de Estado en Honduras, los grupos conservadores del mundo y sus propagandistas habituales (2). Aunque éstos criticaron retóricamente el golpe, avalaron y justificaron los argumentos de los golpistas, repitiendo que "el Presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución al querer organizar un referéndum para mantenerse en el poder" (3).

Tales afirmaciones son falsas. El Presidente Zelaya no vulneró un sólo artículo de la Constitución (4). Ni organizó ningún referéndum. Ni deseaba prolongar su mandato que termina el 27 de enero de 2010. Su intención era organizar una consulta, no vinculante (es decir un simple sondeo o una encuesta de opinión), preguntándoles a los ciudadanos: "¿Está usted de acuerdo que, en las elecciones generales de noviembre de 2009, se instale una cuarta urna (5) para decidir sobre la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que emita una nueva Constitución de la República?". O sea, se trataba de una pregunta sobre la eventualidad de hacer otra pregunta. Ningún artículo de la Constitución de Honduras le prohibe al Presidente la posibilidad de consultar al pueblo soberano.

Es más, suponiendo que una mayoría de hondureños hubiese contestado positivamente a esa demanda, la "cuarta urna" sólo se hubiese instalado el 29 de noviembre de 2009, día de la elección presidencial, a la cual -en virtud de la Constitución vigente- Manuel Zelaya no puede de ningún modo presentarse.

Entonces, ¿por qué se dio el golpe? Porque Honduras sigue siendo la "propiedad" de una quincena de familias acaudaladas que lo controlan todo: poderes ejecutivo, legislativo y judicial, principales recursos económicos, jerarquía de la Iglesia católica, medios de comunicación de masas y fuerzas armadas. La mayoría de sus gobiernos han sido tan corruptos y tan sumisos a los intereses de las empresas extranjeras que, para designar a Honduras, el humorista estadounidense O. Henry acuñó el término "República bananera" (6). En 1929, queriendo explicar lo fácil que era comprar a un congresista, Samuel Zamurray, alias "Banana Sam", presidente de la Cuyamel Fruit, empresa rival de la United Fruit, afirmó: "Un diputado en Honduras cuesta menos que una mula". Al final de los años 1980, el Presidente José Azcona del Hoyo admitió el sometimiento de Honduras a la estrategia de Estados Unidos confesando: "Un país tan pequeño como Honduras no puede permitirse el lujo de tener dignidad". Y un grupo de empresarios llegó a proponer que pasara a convertirse en un Estado Libre Asociado de Estados Unidos, como Puerto Rico...

La relación económica con la gran potencia norteamericana es de dependencia casi absoluta; hacia allí va el 70% de sus exportaciones (plátanos, café y azúcar); y de allí llegan unos 3.000 millones de dólares que envían a sus familias 800.000 hondureños emigrados. Y el capital principal (40%) de las fábricas maquiladoras (de mano de obra barata) en zonas francas es estadounidense.

Hace 30 años, al vencer la revolución sandinista en Nicaragua, Washington decidió convertir Honduras en una suerte de portaaviones para combatir militarmente a las guerrillas revolucionarias en Guatemala y El Salvador, y apoyar a la "Contra" antisandinista. Una de las primeras medidas consistió en implantar una "democracia controlada" en Tegucigalpa. En 1980, hubo por primera vez "elecciones libres"; un año después fue elegido Roberto Suazo Córdova quien dio paso a una era siniestra de terror, "escuadrones de la muerte", "desapariciones" y eliminación de activistas de izquierdas. En tales circunstancias se promulgó la Constitución de 1982, actualmente vigente.

Una Constitución redactada por los principales grupos económicos que desean mantener para siempre a su favor uno de los repartos de riqueza más inequitativos del mundo, con el 60% de los habitantes por debajo de la línea de pobreza y más de un tercio por debajo de la línea de pobreza extrema. Un país empobrecido, en el que la tasa de desempleo se sitúa en torno al 30%.

Eso es lo que ha querido transformar el Presidente Manuel Zelaya. Perteneciente a una de las grandes familias latifundistas de Honduras y miembro del Partido Liberal, el mandatario trató de reducir las desigualdades. Aumentó el salario mínimo un 50%; detuvo la privatización de empresas públicas (energía eléctrica, puertos, sistema de salud) y se pronunció a favor de una mayor participación ciudadana en las políticas públicas. Y esto, aun antes de acudir a Petrocaribe en 2007 y de integrar el ALBA (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) en 2008.

La poderosa oligarquía se escandalizó y trató a Zelaya de "traidor a su clase". Aunque él afirma: "Yo pensé hacer los cambios desde dentro del esquema neoliberal. Pero los ricos no ceden un penique. (...) Todo lo quieren para ellos. Entonces, lógicamente, para hacer cambios hay que incorporar al pueblo" (7).

El itinerario intelectual de Manuel Zelaya y su "conversión" a una concepción progresista de la sociedad son ejemplares. En el ejercicio del poder, constata que "el Estado burgués lo componen las elites económicas. Están en las cúpulas de los ejércitos, de los partidos, de los jueces; y ese Estado burgués se siente vulnerado cuando yo empiezo a proponer que el pueblo tenga voz y voto" (8). Y viene a descubrir esta idea revolucionaria: "La pobreza no se acabará hasta que las leyes no las hagan los pobres" (9).

Es mucho más de lo que pueden soportar los "dueños" de Honduras. Con el apoyo de viejos "halcones" estadounidenses -John Negroponte, Otto Reich- traman entonces el golpe del 28 de junio que ejecutan las Fuerzas Armadas. Todas las cancillerías del mundo lo han condenado. Porque la época de los "gorilas" ya ha acabado. Y ha llegado la hora de los pueblos.

Notas: (1) "Con inmenso gozo" se titulaba el mensaje de Pío XII, el 16 de abril de 1939, en el que se congratulaba por la victoria de Franco en la Guerra Civil.
(2) Mario Vargas Llosa, "El golpe de las burlas", El País , 12 de julio de 2009; y Álvaro Vargas Llosa, "Zelaya, el gran responsable del golpe", CNN en español , 1 de julio de 2009.
(3) El País , 1 y 5 de julio de 2009.
(4) Francisco Palacios Romeo, "Argumentos de derecho constitucional primario para una oligarquía golpista primaria", Rebelión, 3 de julio de 2009.
(5) En las elecciones generales se colocan tres urnas: la primera para designar al Presidente, la segunda a los diputados y la tercera a los alcaldes.
(6) En su novela Cabbages and Kings, 1904.
(7) El País, 28 de junio de 2009.
(8) Ibídem.
(9) Ibídem.